jueves, 24 de noviembre de 2016

La libertad no está garantizada en Paraguay


Actualmente la libertad de expresión se ve afectada por diferentes situaciones que no hacen viable ni efectiva la tarea de un comunicador, a pesar de que él mismo aporte grandes informaciones para frenar las irregularidades y abusos cometidos por parte de las autoridades. 
El periodismo en Paraguay desde su independencia sufrió muchos altibajos y nunca gozó de libertad plena. Después del golpe de 1989, la prensa tomó el rol de concienciar a la ciudadanía de su libertad y del derecho a la información, dos factores que se conjugan para capacitar al ciudadano en el ejercicio de las libertades, partiendo de juicios certeros, necesidad vital en las democracias modernas. 

Beatriz González de Bossio en su libro Periodismo  Escrito Paraguayo realiza un breve resumen de la libertad de expresión, allí se menciona que el país se independiza en 1811 pero no se produce una declaración de amplias libertades luego, con la aparición del Dr. Francia se crea un modelo conservador que limita y restringe todo tipo de libertades. En la época de Don Carlos A. López se puede considerar como el inicio del periodismo en el Paraguay con el Paraguayo Independiente y; la dictadura de Stroessner que censuró y clausuró varios periódicos, con su caída el periodismo toma un rol importante en la sociedad a través de la libertad de expresión o de prensa, sin embargo, hasta hoy en día se sigue luchando contra las persecuciones, amenazas, extorciones y asesinatos.

Eso se comprueba  a través de hechos y estadísticas, por ejemplo, en la Clasificación Mundial de la libertad de prensa que permite conocer la situación de 180 países, incluyendo a Paraguay, en lo que concierne entre otros al pluralismo y la independencia de los medios de comunicación, la seguridad y el respeto a la libertad de los periodistas. Según la última estadística realizada en abril de este año Paraguay ocupa el puesto 111 de 180 países evaluados, subió dos puestos con referencia al año 2015 que ocupó el puesto 109. Esta evaluación preocupa y lo categoriza en el grupo donde “se notifican problemas”, a tan solo dos puestos de ingresar en la categorización roja donde lo caracterizan como “situación difícil”. 

Son datos que alarman al sector de la comunicación, sumado a la concentración de medios que se fue formando a lo largo del siglo XXI; no hay garantía ni regularización para estos abusos que atentan contra la libertad de expresión o prensa. En teoría, el Art. 28 de la Constitución Nacional establece el derecho a informarse de manera veraz y ecuánime, restringiendo la pluralidad de pensamientos, ideas u opiniones, sin embargo, en la práctica se realiza lo contrario y no hay sanciones. ¿Les parece lógico que un país que vivió 35 años con un régimen totalitario concentre tanta información en manos de unas pocas personas?

Paraguay es un país pobre, de escasa cultura de lectura por el elevado analfabetismo raso y funcional, lo que lo convierte en terreno fértil para la manipulación de sus pensamientos. Concentrar información seria moldear la opinión pública según un solo punto de vista. A demás, tanta persecución a la libertad, no tiene punto final;   en el siglo XXI se registran catorce casos de periodistas asesinados, todos ocurridos en el interior del país los cuales quedaron impunes.  El caso que más conmovió a la ciudadanía fue el del comunicador Pablo Medina, hermano del periodista  Salvador Medina, asesinado en el 2001. 

La libertad de prensa se ve cada día más afectada por  crímenes espantosos que sacuden a menudo y en absoluto silencio en el norte del país; a pesar de los cambios estructurales en realidad muy poco se ha variado del cambio tradicional, es decir, el periodismo en cuanto a su libertad no ha madurado en este proceso democrático ya que aún se censura, persigue, amenaza e inclusive se asesina al periodismo. 


La restricción a la libertad de prensa se constituye en un problema del siglo XXI, a medida que transcurre el tiempo se acrecienta y es de gran interés no solo para las personas que están familiarizadas al ámbito del periodismo sino a la sociedad en general porque se obstaculiza la libre circulación de información precisa y fiable que son pilares del buen gobierno y la democracia. A pesar de los antecedentes y atentados a la libertad de prensa se ve esperanzadoras muestras de parte de la sociedad que se va organizando en instancia de participación y en muchos casos supliendo la ineptitud estatal comprobada en el plano social. 

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